Demasiado independiente

Demasiado independiente

Desde hace un tiempo, quizás los últimos dos o tres años, que ser mujer me choca.
Así de sencillo. Me duele ser mujer.

Y me pasa desde que tomé mayor conciencia de que, en la vida, hay ciertas cosas que me toca vivir sólo por ser mujer.
Me chocó cuando el taxista en la noche lanzó un comentario sobre mis piernas antes de bajarme. Las veces (sí, más de una) que un auto se detuvo a mi lado con el claro afán de seducirme, en una actitud que me hizo sentir miedo, y no halago. Me chocó cuando un tipo intentó tocarme el poto a plena luz del día. Me chocó más que nunca, cuando otro me atacó por la espalda hace ya un año, únicamente porque me encontró sola en una calle.

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Marzo es el mes de la mujer, y el mes de mi cumpleaños. Es el mes donde más me conecto con mi condición femenina, y observo mi entorno. Me tomo el tiempo de mirar cómo tantas mujeres se desmarcan del feminismo con premura. Cómo cada 8 de marzo hacen como que no les importa, ni siquiera esperan un saludo. Porque a través del tiempo, han aprendido que ser ignoradas un día más, aunque sea su día, es parte de lo cotidiano. Aprendieron que ser feminista se mira feo. Es como ser comunista. Y en general, no se ve bien tener una posición en un tema.

Yo, que tengo una posición en tantos temas, he sido testigo de las miradas de hombres y mujeres. Se que soy rebelde en no ocultarlo, pero por eso hablo hoy con tanta propiedad.

¿Es necesario siquiera entrar en el debate en torno al aborto en 3 causales? Ya se saben la historia.

Estamos rodeadas de posturas, gestos que son elocuentemente machistas.

Y hoy quiero hablar de los micro-machismos. En particular uno, que me ha perseguido en todas mis relaciones de pareja desde los 18 años.
Cada uno de mis novios, al menos los más importantes, ha tenido una queja:eres demasiado independiente.
Lo recordé hace un rato, mientras jugaba con un escenario hipotético en mi cabeza. Si estuviera en una cita, y mi acompañante preguntara “bueno Maca, ¿y por qué estás soltera?”, tendría que responder: porque soy demasiado independiente.

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No podría decir que ninguno de mis pololos haya sido un machista recalcitrante. Ninguno lo dijo con el afán de hacerme daño, o de pisotearme en mi rol de mujer. Sencillamente llegaron a un punto en que les pareció que no estaba bien que yo no dependiera más de ellos. Que no los necesitara más.

Y es cierto. Tienen absoluta razón. Tengo la fortuna de haber tenido padres que me criaron así, autónoma. Se preocuparon de darme las herramientas, de consentirme sólo lo necesario, y de apartarse a un lado aunque les costara, para poder yo hacer mi vida. Gracias a ellos hoy vivo sola, me sustento sola, viajo sola, me fui a vivir a otro país sola, y hago todo sola sin problemas.
Pero hombres, ¿realmente nos quieren dependientes? ¿Por qué?

¿Acaso no prefieren una mujer que les comparta sus vidas por opción, y nonecesidad? ¿Acaso no es lindo llegar a casa a una compañera, antes que una niña que cuidar? ¿Querrían que sus hijas pasaran de sus brazos a los de otro hombre, porque no conciben otra forma de vivir?

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Me choca ser mujer, porque pienso que quizás tantas veces debí callarme. Debí asentir, debí llorar más, rogar más, pedir más ayuda aunque no la necesitara. Quizás no debiera decir tantas groserías, o hacer chistes en doble sentido. Quizás debí ser más del promedio. Quizás tendré que comportarme más, fingir más, para encontrarme algún día un marido.

Pero me cuesta pensarlo. ¿Por qué está mal ser tan independiente? ¿Por qué está mal ser mujer?

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